domingo, 24 de enero de 2010

Viviendo con Glen

Glen es un Kiwi que hace coach surfing (abre las puertas de su casa a extraños para que puedan dormir sin pedir nada a cambio).

Sin lugar a duda es un personaje particular; tiene 47 años, soltero y cineasta.

Trabajó en muchas películas , entre ellas el “El Señor de los Anillos” y “Old Boy”. Con lo que gana por película puede vivir todo un año. Y durante el año se sienta en el banco de su jardín a analizar el paso del tiempo.

La casa está sobre un monte a unos 30 minutos de la ciudad. Si bien tiene todas las comodidades, le falta un poco de mantenimiento.


La primera noche fuimos invitados a un cumpleaños de un kiwi amigo en una mansión. Con decir que desde el inodoro se podía observar todo Christchurch alcanza para darse una idea del mundo en que vivía el homenajeado.

La paradoja de Glen es que sé que puede vivir mucho mejor de lo que vive. Simplemente no le interesa, vive como mendigo solo por gusto.

La lección que nos enseña es que al final solo cuentan aquellos pequeños actos que nos hacen mejores personas cada día.



martes, 19 de enero de 2010

Hasta luego!

Sin más que un “chau, nos vemos en unos días” nos separamos. Cada uno decidió seguir sus pasos.

No estoy seguro de cuando nos vamos a encontrar nuevamente pero está bueno que cada uno siga el camino que más le guste.

Nos despertamos temprano, uno se fue manejando al trabajo y el otro se subió a una camioneta con destino incierto.

sábado, 16 de enero de 2010

El Arte del Buen Descargue

Si hay algo que no entiendo de Nueva Zelanda es como hacen para vivir sin videt. Para mí es una de las pocas cosas indispensables para el buen vivir.

Elaboré una teoría conspirativa que se basa en la cantidad de pinos plantados para forestación.

Esta industria es la que traba la importación del invento francés a fuerza de miles y miles de metros de papel higiénico.

Un par de datos para entender la situación: antes de la llegada Europea, NZ contaba con más del 90% de su superficie cubierta por bosques nativos de los milenarios árboles Kauri.

Existian originariamente 1.2 millones de hectáreas de Kauri. Actualmente solo quedan 80.000.

Hoy en día los bosques nativos solo se pueden encontrar en reservas naturales (25% de la superficie). El 65% restante fue cubierto por pasto para vacas o pinos nórdicos de rápido crecimiento -15 años -.

Los neocelandeces tienen un secreto cuando van al baño o simplemente andan con su trasero sucio todo el día (y ahora yo también).


viernes, 8 de enero de 2010

Hasta pronto...

Si, hasta acá parece haber llegado nuestro primer vehículo.

domingo, 3 de enero de 2010

Wellingten en Wellington

Despues de una Navidad tranquila en Hastings (por el momento nuestro hogar aquí en NZ), decidimos ponerle un poco más de acción al año entrante.

Si bien nuestros bolsillos limitan un poco,  nada pudo impedir empezar el año con una buena fiesta.

Pusimos las opciones sobre la mesa y el destino nos indicó el comienzo de la nueva década en Wellington.  Esta ciudad reunía  la mayoría de las condiciones para pasar unos días y celebrar como corresponde.


Wellington es una ciudad muy pintoresca con grandes despliegues de diseño . Las Universidades le otorgan a esta urbe un ambiente estudiantil y bohemio.

  
  
  
  

La tarde del treinta y uno la comenzamos buscando  un lugar para pasar la noche.  Durante el viaje aprendimos que las cosas llegan solas y  no tiene sentido desesperarse.  Y si no llegan,  es cuestión de tener paciencia para ver como se resuelven los problemas de la mejor manera.

A las siete de la tarde conseguimos lo que casi seguro era la última habitación disponible para nuestra economía en toda la ciudad.  El presupuesto de la última comida del año lo dividimos en dos: una parte referida a los alimentos y la otra  a la bebida (de más está aclarar que este último ítem se llevó más del  50%).

La cena contó  con un entremés modesto, cerveza y papas fritas.  La entrada se compuso de camarones con kani kama y el plato principal de Risotto de broccoli y zanahoria.

Después de cenar fuimos a despedir el año al recital del Civic Cente.  Al compás de la música y de  miles de extraños  festejamos el comienzo de la nueva década.

Después de los gritos, seguimos brindando  de bar en bar por Courtenay Place y Cuba Street.



   
  
  
  
  
  

 

A  las diez de la mañana, un amable señor nos despertó para que dejáramos el cuarto. No sabemos si fue la alegría de la noche o el simple hecho de que teníamos que pagar otros 60 dólares, que con tan pocas horas de sueño arrancamos el día con mucho humor para salir a recorrer la ciudad.

  
  
  
W