Nuestro protagonista Andrés casi queda preso por defraudación – todo esto, al estilo Nueva Reinas- a la banca neozelandesa.
Primero testió conmigo: me dió 300 dólares que no me aceptaron al intentar cambiarlos.
“Mierda”, pensé. Los tenía mezclados con mis billetes… ¿Serán los míos o los que me dio El Ruso?
Busqué respuestas en el box de la izquierda y el falsificador estaba rojo como nunca lo había visto antes.
Cuatro empleados del banco empezaron a inspeccionar billete por billete dos mil dólares frescos recién emitidos en la maquinita de Villa Ortuzar. Y claro, los kiwis estaban sorprendidos porque ellos no tienen herramientas para detectar billetes truchos porque aquí todo se maneja por banca electrónica. La luz violeta no existe.
Finalmente El Ruso los convenció acerca de la veracidad, basándose en la antigüedad de los billetes.
Y quien les escribe, se quedó con 300 dólares emitidos cuando Abraham Lincoln era presidente…
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3 comentarios:
Jajajaja...
Oh Dios! yo creo que me moriría de un infarto.
Muchachos por favor se me cuidan mucho. No queremos ver sus fotos en los policiales, que vergüenza para la familia! jajajaja...
tito groso, saludosssss.
queremos que grites en un video:
NNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO MI COMIDAAAAAA
y lo dediques
jajajaja era obvio q al ruso le iba a pasar algo asi!!!
jaja
disfruten muchachos
y si se sienten solos....siempre esta el paquete q les di. GUIÑO GUIÑO
jajaja
abrazo
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